Nada más sincero e importante que escribir del drama humano… En este circo todos somos partícipes… desde los conocidos de antaño hasta los mendigos, los vagos y las ratas… la imaginación despierta entre el estrés cotidiano, los tacos que se arman en las avenidas principales, los perros callejeros que mueven la cola y se cuelan en las marchas en contra de las represas en Valdivia, en las protestas laborales, en las reivindicaciones sociales por la educación; y así se nos van días y días de trabajo, de reclamos, de quejas, de problemas, de pruebas, estudios y tareas, y se nos van los años, marcando en las sienes, en la frente, con las patitas de gallo y en el esfuerzo constante por superarse, trabajar, estudiar, ganarse el pan, construir casas, y el sueño de la casa propia que tiene todo chileno de estrato medio pa’ abajo que lucha constantemente por entre la escasez del sistema neoliberal que quiebra los bolsillos, adormece la conciencia y enfría los corazones… En este circo, todos somos una presentación limítrofe entre lo angustiante y lo penoso, somos tuercas, engranajes, melodías sin armonía, solos de guitarra destemplada, almas en pena en busca de pan… Ahora me dedico a la electricidad y al arreglo de casas- le dijo un excompañero de curso a Sebastián- mientras este último inspeccionaba el rostro de aquél pequeño ser que un día hace muchos años lo molestaba y se burlaba de sus penosos esfuerzos en el fútbol del patio de recreos en el colegio- además tengo 3 hijos, la cosa está media mala, así, he tenido harta pega para alimentarlos…- Sebastián pudo notar que en la voz de Gustavo, el ánimo no acompañaba o al menos no acompasaba sus palabras de fatiga, encubiertas con un poco de lástima propia. Se despidió de este chico, y siguió rumbo a su objetivo: una chocolatería en donde compraría bombones antes de seguir con sus estudios universitarios, y aplicar un poco a los temas de “aprendizaje y motivación”, que en esos momentos, las de él, estaban en los chocolates y luego ya volvería a tener-gracias a la dopamina y serotonina liberadas en su circuito de recompensa cerebral producto de la ingesta de estos productos alimenticios- ‘la vida da muchas vueltas, y nunca hay que burlarse de ninguna persona, no hay que menoscabar ni molestar a nadie, ni en la niñez ni en la adultez, lo que siembras cosechas, la ley del karma es infranqueable-pensó- y se acordó de que la suma de sus ‘pecados’ no eran muchas, pero si alguno hubiere más fuerte que otro-se dijo a sí mismo- de seguro me redimiré con algunas acciones, o arrepentimientos, sino… tendré que enfrentar mi destino, como lo hace el hombre ebrio que yace allí en la vereda de enfrente-sentenció el joven. Al salir de la tienda, se topó con Ángel, otro conocido que no veía hacía al menos un año, y que lo último que supo de él era que estaba con problemas porque le había roto la trompa a un borracho en un local donde él había sido guardia, y que se quería pasar de listo… en el incidente, salió perjudicado él, y tuvo que pagar una multa por haber hecho su pega; la cosa es que ahora se dedicaba al negocio de la instalación de sanitarios y le iba muy bien, tenía 30 años y un largo historial de empleos que dejaba atrás para soñar con ser ingeniero civil, y seguir dignamente con el sueño de todo chileno, que a parte de la casa propia-que por lo demás él, ya había conseguido- seguiría luchando por “ser alguien en la vida” ergo, tener un “título universitario” como si de eso dependiera la alineación de los planetas o que pase un cometa que erosione los sueños y las ilusiones de todos los jóvenes que hoy en día están endeudados por 30 millones en Corpbanca con el Crédito con Aval del Estado… – la he pasado mal, no he dormido nada, tengo 3 empleos, por las noches conduzco un colectivo durante 8 horas, duermo 3 y trabajo 8 horas más en la instalación de sanitarios… – la vida es dura- reflexionó Sebastián, y pensó en la suerte que tenía de que su madre – y su padre de alguna manera- lo ayudaran a que siga sus estudios, “sea alguien” y trabaje dignamente en algo que le gustara, para evitar quizá trabajar en taxi e instalar sanitarios, o dejarse llevar por la droga, el alcohol, los trabajos de medio pelo, y las terribles penurias de los rostros patibularios de la mayoría de los afiliados a las AFP y las ISAPRES. Él no quería trabajar en Chile cuando terminara, porque ahora por ley tenía que estar en una AFP y él sabía que era un robo, porque el dinero de las personas va a las bolsas de comercio del mundo, a fondos de inversiones, y nunca acaban por completo, ni un tercio en los bolsillos de los pobres jubilados del país robado por la oligarquía y los empresarios chilenos (con apoyo de los gringos) para saquear el país… el 90 por ciento de los jubilados recibe menos de 150 lucas líquidos al mes en sus jubilaciones, cifra que no llega al 30% de lo que sería en relación a lo que ganaban en su vida activa (como trabajadores del vil sistema), muy lejos del 70% prometido por José Piñera (hermano mayor del ex presidente Sebastián Piñera, otro de los “libertadores de Chile” y “gran prócer” por su pueblo, grande al nivel de elevar al país al 6% del crecimiento económico anual, sólo para los bolsillos de los poderosos, con su sonrisa tierna de gordo en dieta de McVegetariano y Mr.Pollo frito, en definitiva, un cara de raja igual que su hermano)… No, Sebastián quería irse de Chile, quería emigrar a un lugar mucho más cómodo, donde exista la democracia real, y no un simulacro-por lo demás irrisorio- de ella. No obstante, faltaban algunos años para recibir su título; ‘libertas capitur’ se le pasó por la cabeza el lema de su querida Universidad Austral de Chile- sí, se dijo a sí mismo- la libertad se conquista, pero tengo que sentarme y hacer horas culo leyendo, aprendiendo, para conquistar a esa bellaca.

Opinió internacional de SERGIO DURÁN, periodista xilè amic de LaRella